viernes, mayo 17, 2013

La “Rabia” de Jaime Mesa.

Jaime Mesa




El pasado abril en medio de una taza de café y un teléfono resbaladizo que amenazaba con caerse de entre su oreja y su hombro el escritor Jaime Mesa atendió la llamada que desde una cabina de radio en un punto de la frontera noreste le hicimos un sábado por la mañana.

Durante la revisión de “Los predilectos” (novela próxima a ser lanzada por Alfaguara), Jaime nos habló de “Rabia” su primer libro publicado, su experiencia en los talleres literarios, y de otras actividades que realiza.

Escucha aquí la entrevista completa (Por primera vez les sugiero utilizar audífonos, pues la calidad del audio no es la mejor)


Desde ya le deseamos un enorme éxito a “Los Predilectos” y a título personal felicitamos a Jaime y su familia por la llegada de Dante.

¡Sigue a Jaime Mesa!
Twitter:  @jmesa77

Del baúl de los recuerdo, aquí con el autor en el Primer Encuentro Nacional de Escritores 2012 en Reynosa.

Y en la frontera tamaulipeca sintoniza todos los sábados de 8 a 10 de la mañana “La Otra Mitad” con Marilú Guerrero, un programa con visión de género. La Radio 1450 AM, la radio que lo tiene todo porque te tiene a ti. Desde la cabina de Grupo Radio Avanzado en Reynosa, Tmps, México.

martes, mayo 07, 2013

La parodia de las “reuniones de artistas locales” con “El candidato”.




Primer acto.

Los anfitriones (generalmente mujeres) te dan la bienvenida y te pasan por su casa impecablemente arreglada y dispuesta para reunir a los invitados (digamos que siempre me ha tocado que me coloquen en el grupo de los “artistas”).

Invariablemente en fraccionamientos residenciales, claro.

Te ofrecen alguna bebida y/o canapé y te invitan a tomar asiento.

Segundo acto.

Los anfitriones (los buenos anfitriones) llevan la conversación, y eventualmente revelan que el motivo de la reunión es externar “al candidato” las propuestas de trabajo que “los artistas” de la localidad tienen y “unir esfuerzos” para que así la ciudad/estado/país se vea beneficiado con nuestra aportación.

-   Entreacto: se sirve la cena. Esto puede ocurrir antes o después de la llegada “del candidato”. La cena puede ser muy buena. Aunque me ha tocado ver aquellas donde se esfuerzan tanto por conseguir un triciclo de taquitos enrrollados que terminas saliendo del lugar buscando una taquería decente.

Tercer acto.

Llega “el candidato”, ocupa un lugar entre la concurrencia, es presentado por los anfitriones (por los buenos anfitriones). Acompañado de un par de allegados, los anfitriones le hacen saber al candidato que existe la inquietud de la comunidad (artística en este caso) de plantearle ciertas propuestas, demandas, etc. Se “improvisa” una sesión de preguntas y respuestas; un achichincle (perdón, allegado del candidato) toma nota. “El candidato” finge (perdón, presta) interés. Los artistas hablan, el achichincle/allegado anota… y los 15 minutos programados se vuelven 30…

Cuarto acto.

“El Candidato” toma la palabra, por supuesto remarca que esto no se trata de un acto anticipado de campaña, sino de una reunión social. Habla de su interés por cumplir a cabalidad las justas demandas que le han sido planteadas. Cuidadoso del tiempo que habla (no vaya a ser que un malaleche por ahí lleve la nota de la reunión a la FEPADE), invita a los convidados a disfrutar la reunión, sonríe, se toma fotos, estrecha manos y se despide.

Y estas reuniones antes de arrancar formalmente la campaña se repiten ad nauseam, y como estoy en el costal de los “artistas” me siguen llegando las invitaciones. ¿Me pregunto si una vez colocado en el cargo se acordaran de “los artistas”?

La medianía impone preguntarse ¿Disfrutaste la cena Mike?

jueves, mayo 02, 2013

La libertad del preso.

Imagen de Pachamama


El prisionero sostenía siempre la mirada hacia el techo de la celda. Había perdido la noción del tiempo, no sabía cuanto transcurrió encerrado, ni imaginaba cuanto más faltaba para su ejecución.

El confinamiento solitario no fue su decisión, menos que le quitaran su libreta y su lápiz. ¿Por qué el estado decía protegerlo de sí mismo privándolo de escribir? No se suicidaría con un lápiz; más peligrosas eran las ideas que se acumulaban sin poder expresarlas, sin escape.

Por eso decidió no volver a hablar, y en medio del silencio reivindicar su libertad interior.

(Este mini relato no fue seleccionado en una convocatoria, por eso lo comparto en mi blog)