martes, abril 17, 2012

Pesadillas.






Relaciono mi entrada a mi trabajo actual (no por mucho) con el comienzo de una serie de pesadillas recurrentes de las cuales puedo comprender el contexto del que derivan.

La pesadilla “original” fue más o menos así:

Me soñé caminando con George por Chapultepec, una tarde nublada, una vista espectacular del Castillo. De repente aviones de la FAM sobrevolaban el cielo disparando a quemarropa sobre los transeúntes.

Huimos, corriendo despavoridos, sin rumbo, corríamos y nos alejábamos en la huida caigo en una zanja, y despierto en pánico en medio de la madrugada…

Un par de semanas después el sueño se repite. Solo que ahora no despierto, se prolonga:

Una caravana de camiones destartalados esta saliendo justo sobre Paseo de la Reforma, en la huida tomo uno que llega directo a Fortín de la Flores, corro a casa de mi madre… ahí un pequeño respiro se da: estoy con mi familia todos estamos bien, aunque los rumores de un “ataque inminente” están en el aire. De momento, la angustia se apodera de mi, necesito regresar a Reynosa, mi casa, mi trabajo, mis amigos, lo que es ahora mi vida esta en Reynosa, y al intentar regresar no hay vuelos, ni autobuses, Reynosa esta devastada por la guerra, y nadie quiere ir ahí, solo yo, y la angustia se apodera de mi al darme cuenta que no puedo recuperar mi vida. Nuevamente me despierto de madrugada, angustiado, preguntándome ¿Qué diablos?

Un par de veces por semana sueño en escenas que he visto: operativos militares, balaceras, “levantones” (secuestros) y despierto escuchando los balazos en mi sueños.

Anoche tuve otro sueño, un sueño en un color ámbar opaco, el contorno de un joven muy delgado se dibuja en líneas negras, y manchas rojas, como goterones de sangre comienzan a salpicar el fondo color ámbar, el joven esta siendo ejecutado, la escena me recuerda a una de esas novelas graficas que me dan flojera leer y ahora la impotencia me hace despertar gritando.

Lo realmente frustrante, es que mis sueños no se alejan tanto de la realidad. Lo que sé es que hoy por hoy me siento muy afectado por lo que ocurre alrededor. Tan solo en los últimos dos años dos personas cercanas murieron en hechos violentos, por lo menos tres personas que conozco sufrieron la desaparición de algún ser querido… Tan sólo en los últimos dos años me siento más vulnerable a todos.

Por eso odio que hasta en mis pesadillas la realidad se haga presente. Quizá por ello, tras más de un año sin dormir bien, decidí renunciar.

1 comentario:

Vladimir Villalobos dijo...

Bastante bueno...un ejemplo más de que los sueños suelen ser reflejo del día a día, las pesadillas ni se diga. Son la constante de casi todos nosotros. Ojalá cambiemos pronto las cosas.
Saludos y gracias por compartir.