lunes, julio 27, 2009

Adobo de Conejo o la exquisitez del revanchismo.

Dedicado a la Dra. Carmen Flores Pérez













Carmen regresó aquel día de la universidad contenta a casa de la abuela con una caja de cartón entre las manos que contenía a la coneja.
En sus prácticas en la escuela de medicina en los cursos iniciales, los conejos son utilizados para probar anestesia, abrir, extraer algún órgano, suturar al pobre animal y si sobrevive a este procedimiento, los estudiantes aprueban esta materia que de momento escapa de mi memoria el nombre.
El conejo de Carmen sobrevivió, y ella decidió conservarlo como mascota, a pesar de las quejas de la abuela sobre lo pestilente de su orina, su forma de cagar por todos lados y sobretodo, por los futuros destrozos que seguramente causaría a su jardín.
La abuela aquel día se exaltó cuando Carmen reveló que en la caja traía una coneja sobreviviente también al examen que una amiga le había regalado.
- Escúchame bien Carmelita, si esos conejos se salen al jardín… ¡Los mato! – sentenció la abuela, mujer cariñosa, pero de mano firme.
Carmen, quien es extremadamente distraída, se cercioraba desde aquel día de asegurar bien la puerta de la jaula de los conejos, conciente que la abuela no vacilaría en deshacerse de ellos si mordían una sola hoja de las plantas del jardín, saturado de helechos, y un rosal esplendoroso de unas flores rojas enormes. - Son mis Rosas de Castilla – se ufanaba la abuela, quien dedicaba sus tardes a arreglar con esfuerzos titánicos a sus setenta y tantos su amado jardín.
Los días pasaban y las quejas de la abuela por la peste de los animales se volvían recurrentes, y no había limpieza que Carmen hiciera a la jaula que terminara definitivamente con ese hedor.
El acabose fue cuando la abuela recibió a las monjas para coordinar un estudio bíblico, y las buenas hermanas sugirieron que podrían hacerlo en el patio posterior de la casa, a la sombra de los árboles de zapote, mango y aguacate para librar el calor. Y al salir al patio las mujeres consagradas no pudieron dejar de apreciar que al fondo del patio, en su jaula, los conejos follaban como conejos. Las monjas no paraban de reír y se decían ser inoportunas para la pareja. Cabe señalar que los conejos no notaron ni a las monjas de risas maliciosas, ni el enfado de la abuela por tan bochornosa escena. Aclarando que la abuela no veía el Animal Planet, no veía una escena de la naturaleza, sino una afrenta personal.
Fue solo un par de días después cuando ocurrió el desenlace de esta historia.
Carmen, siempre corriendo por sus estudios, esa mañana les cambió el agua a los conejos y les puso alimento en el comedero, se le hacía tarde y tenía un examen que presentar, así que apurada cerró la puerta de la jaula, pero en su distracción olvidó asegurarla y se fue a toda velocidad a la escuela.
La abuela esa mañana estaba ocupada en su cocina, por lo que no notó cuando los conejos abrieron la jaula, se enfilaron al corredor y llegaron al jardín. Y cometieron sus atrocidades, primero sobre los helechos, y después con saña y hambre sobre el hermoso rosal.
Nunca falta una vecina acomedida (o entrometida, según la situación) que le gritó a la abuela desde la reja del jardín:
- ¡Güera! ¡Los conejos se están comiendo las rosas! –
La abuela dejó su labor de cocina y corrió hasta el jardín, a donde vio horrorizada como su otrora hermoso rosal estaba calvo de follaje, debido al fiero ataque de los roedores.
Desde el fondo de corazón de abuela, las palabras fluyeron en un grito furioso y liberador:
- ¡Conejos hijos de su puta madre!-
Carmen tuvo un día fatal, el examen fue especialmente difícil, y entre tareas y prácticas no veía un respiro a tanta tensión.
Regresó a casa cansada y un tanto desanimada, la abuela solicita la recibió como de costumbre.
- Anda hija, vente a comer. –
La abuela le sirvió una crema de espinacas que a Carmen le encantaba. Aparentemente la tarde mejoraba.
No bien había terminado la crema, cuando la abuela se apareció en el comedor con adobo que expedía un aroma exquisito. Carmen ya lo saboreaba, cuando la abuela lo puso sobre la mesa, Carmen preguntó ingenua mientras lo probaba:
- Que bien huele, ¿De que es el adobo?
- De conejo - respondió la abuela.
Carmen corrió hacia la jaula y la encontró vacía.
Regresó donde la abuela y preguntó con lagrimas en los ojos y apretando los dientes reprimiendo el coraje, con mejilla enrojecidas, entre el reclamo y la incredulidad.
- Pero ¡¿Por qué mis conejos?!
- Porque los hijos de la chingada se comieron mis Rosas de Castilla.
- Pero, pero… ¿Por qué?
- Te dije que si se salían de su jaula, los iba a matar, así que para la otra, ten más cuidado con tus mascotas.

La abuela y Carmen no se dirigieron la palabra en un par de semanas, y poco a poco limaron asperezas, la hoy medico cirujano, aun conserva las pieles de sus conejos en su mesa de noche.
Yo fui testigo de estos hechos, y puedo asegurar que rara vez he probado un adobo tan delicioso como ese. Quien dice que la venganza no puede ser deliciosa.







Si tú odias a los conejos tanto como un servidor te recomiendo que entres a esta dirección y juegues Birmania Ghost Train. ¡Acaba con esos roedores destruye jardines!






Imagenes de mi marcador en el juego on line de la web del Canal Fox.
Por cierto, ya tengo nuevo record en el juego...

6 comentarios:

**aeromusa ya no vive aqui** dijo...

Me encantan las señoras católicas y mal habladas hahaha en una delicia escucharlas

=D

PD: ya hay retorno del envio... besus y gracias a ti y a M.

ka! dijo...

Quién dijo que la venganza es un plato que se sirve frío?

Seguramente no la conoce con el humeante calor de un adobo.

MACARIO dijo...

AAh, pobres conejillos, pero qué divertido es asesinarles, en juego y en la vida real too.

Mayra René dijo...

Miguel!!!
Hey muchacho! pero que bien escribes, me declaro tu fan!

Neta que eres todo un artista completo,me da mucho gusto haber tenido la oportunidad de conocerte en persona, sigo muchos blogs y me da tristeza no poder conocerlos.
Así que feliz de conocerte, voy a poner un link en mi blog, espero me visites y quiero decirte que todo el mundo les ando presumiendo el hermoso sobre que me regalaste.
Gracias y estamos platicando
pd.visita mi blog y me das tu opinion sobre las historias que escribo, si no te agrada mi estilo me lo dices porfa, para mejorar.
saludos mayra.

mIkE dijo...

Así es flaviada amiga, esas mujeres son únicas!!!

Y mejor si es de Conejo, mi querido Ka!

Así que, pequeño cefalópodo, la proclama sera asi:¡Hagamos patria y matemos conejos!

Mayra, dear dollmaker, the pleasure was mine! Muchas gracias por tus palabras, nos seguimos la pista.

Anónimo dijo...

Buen comienzo