lunes, noviembre 05, 2007

Down Mexico - Imagina

Imagina que eres joven, tu padre es un “all american man”, tu madre una abnegada mujer mexicana.

Vives una vida ordinaria en un suburbio texano, pero cada fin de semana puedes cruzar la frontera sur, embriagarte hasta quedar en condición de bulto. Conseguir drogas fácilmente y que con la mesada que da papá eres el rey de fiesta con solo cruzar un puente a otro país que no te es del todo ajeno, pero no sientes tuyo.

Imagina además que tienes el porte del padre: alto, rubio, fornido, bien parecido, heredaste además sus ojos verdes. No solo eso, puedes llevarte el auto de papá, al sur no tienes problemas para manejar, un par de billetes y solucionas cualquier infracción de transito.

Buen porte, auto nuevo, dinero suficiente, fiesta y las mujeres llegan solas.

Imagina que una noche de sábado, has tomado demasiado y le has dado varias vueltas en el autostereo a la misma cinta de Metallica. Tus primos mexicanos quieren seguir la parranda en el rancho de un amigo “pesado” -entiendase narco -, solo hay que tomar la carretera federal, a la orilla del canal, no importa que estés drogado, no importa que hayas tomado mucho, no importa que la chica a tu lado sea “hija de familia” y se meterá en problemas en casa por salir a carretera.

No importa porque “If happens down Mexico, stays in Mexico”…

Imagina ahora que el auto de papá es un Mustang nuevo, aun trae el permiso temporal en la defensa frontal. La carretera es solitaria. Aceleras, y escuchas la algarabía en el asiento trasero. Aceleras… no tomas en cuenta que el sistema carretero mexicano es deficiente… Aceleras y la chica a tu lado te pide que disminuyas la velocidad… hay una curva si señalización y no te das cuenta lo cerca que estas del canal.

Imagina una fría oscuridad.




Ahora imagina que esta en una tienda departamental, ya pasaron trece años. Aun eres joven. Estas en el departamento de discos y el dependiente te ha dado la espalda sin más ni más, buscas algo de Pink Floyd, pero nadie parece saber en que sección está “The wall”. Y eso que el departamento de discos de esta cadena es demasiado pequeño.


Aparentemente no has notado que estás a un solo escalón de encontrarlo. Estas prácticamente en frente del anhelado DVD. Pero no puedes llegar ahí, porque estas en una silla de ruedas.


No coordinas el movimiento de tus brazos, ni de tus piernas.


No es que nadie sepa donde esta la película que buscas, es que pocos se detienen a escuchar lo que dices, porque tienes dificultad para hablar y no te entienden.


Imagina además que no llegaste ahí solo, tu madre abnegada necesita hacer sus compras y sabe que a ti te gusta la música y te dejo ahí para que la esperaras. Estas solo, incapaz de moverte, conoces ya la indiferencia de los demás, así que asumes que nuevamente hoy no conseguirás tu película.


Treinta y nueve días en coma después de volcar el auto manejando a exceso de velocidad. Rehabilitación, largos años de tortura y eres prisionero de tu cuerpo. Trece años encadenado a la silla y no sabes si te levantaras algún día. Y encima, la indiferencia del mundo, que solo nota las cicatrices en el cráneo y en el cuello.
Por segunda ocasión intentas llamar la atención del dependiente y él solo presta oídos sordos y pasa de largo. Ves a un sujeto taciturno, que distraído toma un par de discos de The Doors, lo llamas, le preguntas algo que el no entiende y se acerca a ti, le dices que estas buscando “The wall” de Pink Floyd y él lo toma solo con estirar un poco el brazo e intenta dártelo, pero tus manos no pueden sostenerlo, el lo hace por ti, lo coloca a modo que puedas apreciar la portada, y luego lo coloca en tu regazo, y pasan los minutos charlando de la música que escuchan, él escucha más que hablar pero hacia tanto que no hablabas con alguien que lo haces atropellando más las palabras de emoción.


Una chica atractiva alcanza al sujeto con el que platicas.


-Vamonos, se hace tarde- Dice ella.
- Espera, déjame presentar a M, sabe mucho de música- Dice esto mientras le entrega los discos de The Doors a la chica.


Y comienzas a hablar nuevamente, dos desconocidos te prestan atención, la chica atractiva sonríe mientras le dices que solías tocar el piano, pero ella vio el reloj y comenzó la despedida.


Nuevamente quedas solo y en silencio, pero hoy llevas tu película contigo.
A lo lejos escuchas a la chica:


- Es simpático tu amigo, que bien que le prestas atención, mucha gente ignora a los discapacitados ¿de donde lo conoces?
- Lo acabo de conocer aquí…no pensaba hablar con él, pero si hubieras visto la actitud del dependiente… no sé, me molestó.
- Pero bueno, te acercaste.
- Es que de hecho, si M no me habla, yo no me hubiera acercado…
- Pobre, viste que ojos tan lindos, ¿Qué le habrá pasado?


Las voces se alejan, tu madre llega y así vuelves a casa.


Nota Marginal:

Esta historia no es del todo ficticia, fue inspirada del anecdotario. Sin intención de moralizar, podemos reducir esto a una cuestión de causa – efecto.

Podemos ser indiferentes ¿Queremos serlo?

Imagen:

El accidente. Boceto de Frida Kahlo.

9 comentarios:

MACARIO dijo...

South of the border - down mexico way
Thats where I fell in love, where the stars above - came out to play
And now as I wander - my thoughts ever stray
South of the border - down mexico way

Sinatra

A mi me late la indiferencia, la neta.

ka! dijo...

pues....es como la historia aquélla del invidente que comienza a ver por primera vez en su vida y "ve" como la gente pasa de largo ante limosneros,vagabundos y un largo etc´....

....quién dice que no lo somos?....y a veces yo creo q no solo con la gente con capacidades especiales...sino con equéllos q podrían entrar en el parámetro de "regulares"...igual...la indiferencia como q se nos dá...isn it?

**aeromusa** dijo...

Que diferente si fuesemos escorpiones... ah! se me ocurrió algo

diablo enlatado dijo...

mmm

la causa y el efecto cada quien lo impone

todo es karma, dicen algunos, más espero que no todo sea karma

Fernando dijo...

A mi si me molesta eos de la indiferencia si se refeire a deficiencias físicas (sobre todo genéticas). Es como si uno dejara de ahcer caso a alguien sólo por que es misógino (como Jorge, ahora Macario) o le gustase el ska.

Cosa muy parecida sucede con los ancianos. Hablar con ellos de futbol e sincreible, es como esos relatos de la Odisea o la Ilidad donde ahblan de los viejso geurreros que eran increiblemente emjores que los actuales.

Bueno ya debrayé mucho.

Un abrazo Mike

El Homo Rodans dijo...

estimado mike:

comparto con usté el gusto por la difunta khalo, la forma en que sublimaba el dolor físico y emocional de su existencia, la búsqueda de sentido de sí misma, de las muchas maneras de acercarse al material doloroso del yo.

historias que se repiten una y otra vez, en distintos escenarios, en distintos personajes.

hoy me sumo al dolor emocional, aunque le confieso, sin afán de dramatizar la pena, que mis duelos son rápidos, que me desprendo facilmente de un amor cuando le he llorado fuerte y alto, cuando le he recordado en voz alta, que llega a ser aburrido, tema pasajero, sombra almacenada en forma de recuerdo.

un abrazo.

mIkE dijo...

Macario: Sí, la neta tiendo naturalmente a ser indiferente... pedo cuando involuntaruamente te haces o te hacen "solidario"

Ka!: sì... la indiferencia hacia Juan Pueblo me sale muy natural me cae...

Aeromusa: Si fueramos escorpiones, nuestra ponzoña sería legal... no crees?

Diablo: Otro que me sale con la mamada del Karma... en fin, es lo in.

Fernando: Pues ibas en un tono aca chido, con violines de fondo... y la cagas mencionando la pendejada mas grande del planeta: "Hablar de futbol"

Homo: Un abrazo bro. Que los dueles pasen mas rapido que un quicky...

kleptØ dijo...

Una historia muy bien contada, un preámbulo tópico pero con un desenlace cruel por real, prisionero de tu propio cuerpo, ¿hay peor castigo que el de pensar que hubiera sido una bendición tu propia muerte?

Todos hemos sido indiferentes, es parte de nuestra naturaleza. ó_ò

Anónimo dijo...

todo es muy negro