viernes, septiembre 07, 2007

Síndrome de Estocolmo.



Ella


"Me he vuelto callada, y creo que he aprendido a disfrutar el silencio.
Pongo doble llave a la puerta, camino cuidando mi espalda, a toda marcha.
Fumo cuarenta cigarros y un par de copas son necesarias para burlar al insomnio.
Todos saben que mi vida fue raptada...
Puesta en libertad tras pagar el rescate.
Hubo descapitalización después del secuestro.
Cuando mis captores salían, llegabas tú para vigilarme.
Para impedir la huida y el cortarme las venas.
Y algo en mi interior me dice que solo tú me cuidabas, me protegías.
Estaba sola, con los sentidos aturdidos, la carroña para los buitres.
La defensa violenta o el intento de dialogo siempre se rompían con puños y coses.
Ahí aparecías tú, y sanabas los golpes.
Y en la austeridad del calabozo, con tus manos enjuagabas mi sangre.
En este momento estoy extrañándote.
Deseándote.
Conteniendo las ganas de salir corriendo a buscarte. ¡Que locura!
En este momento siento que no hay nada que perdonar.
Que todo quedo en el olvido.
Creo que te justifico, no es tu culpa, no querías hacerlo.
Lo hiciste y me hiciste daño.
Y ahora no importan las heridas, ni el dolor, ni lo perdido.
Solo que lo que perdí fuiste tú.
Y lo perdí por ti.
Ahora siento que no hay victimas...
Cambiemos papeles:
Quiero protegerte, sintiendo que te aferras a mí, posponiendo la partida.
Y besarte, y dormir abrazados.
Hoy quiero que vuelvas a irrumpir en mi soledad.
Que bajes las cortinas y que asegures las puertas.
Que robes mi tiempo, que ocupes mi espacio.
No me dejes salir. Impide mi huida.
Aprisióname con tu sonrisa, como sólo tú sabrías hacerlo.
Atame y véndame los ojos.
Que la realidad no invada mi mente, que no rompa el momento.
Que haya música embriagante.
Sabemos que esto no ocurrirá.
Pero a final de cuentas estoy agradecida.
Y no por respirar, y sentir cuando me corto con el filo de la navaja.
Ni por ver la luz de la luna, ni por la lluvia que me encontró sin paraguas.
Estoy agradecida contigo porque sobrevivo a ti.
Hoy soy libre.
Los amigos me preguntan con diplomacia como es el ser secuestrada.
Y a mis espaldas especulan descaradamente.
Por eso prefiero estar sola y en silencio
Porque en mi soledad me pregunto...
Quien eres...
Como eres.
Porque lo único que es cierto, es que en realidad, nunca te vi."

Él

Quien se oculta entre las sombras, y cuya voz es el silencio.
El que vigila los movimientos y ejecuta el acto entero del cautiverio.
Quien nunca dará la cara…
Y en su mente ella, será solo una cifra más.
Nadie de quien preocuparse.
Cama forzada… un recuerdo vago.
Ella ya no es nada, y ahora al ataque, un nuevo golpe esta por ser ejecutado.
Un rehén más a quien vigilar.


DEDICATORIA.
Porque a veces no es necesario ser cautivo para perder la libertad. Porque nos atamos a lo que nos roba nuestro espacio vital. Porque seguimos creyendo a pesar de todo. Dedicado a Carlitos.





Para desatar demonios y pasiones, planear secuestros y ataques terroristas desde algún diván:


“Una belleza convulsa


José Manuel Fajardo.


Ediciones Beta.
Ilustración:
"El Rapto de las sabinas"
Peter Paul Rubens.

7 comentarios:

ka! dijo...

jajajaja....creo que esa es la peor parte entre victimas y victimarios....

....a últimas fechas todo ya es una estadística....ando muy cursi...anda! atrévete a un comentario agrio!.

Fernando dijo...

Me gusta, creo que funciona mejor como poema en prosa, sin el acomódo.

la verdad yo sigo asustado desde que me asaltaron, estos textos me meten miedo, uno siempre es vulnerable sino carga una calibre 12

El Homo Rodans dijo...

mi muy estimado mike:

agriduleces han sido las anécdotas que ha empleado en su relato, ha sabido trazar el cautiverio gozoso y el forzado, atrincheradas las puertas de mi casa me he sentido nuevamente protegido, un impresionante rod wailer aguarda en la puerta. Y sin embargo, me aprisiona el temor a perder al ser amado, a ese que a pesar de sus rasposas caricias, le guardo un espacio tibio en mi cama, le envío mensajes telepáticos que sin permiso se me escapan.

Y es que el amor precisa creer. a lo mejor hago mal en creer pero yo sé que ahí radica mi encanto: soy un inepto social. Ya se lo confesaba a Ka!, qué remedio.

gracias por la dedicatoria, sepase que siempre está usté entre mis amigos blogeros favoritos. le dejo un abrazo bien juerte y atolondrado, pero jamás sometido a cautiverios.

ciao!

Fernando dijo...

Muchas gracias Don Mike, acá sigo.

Un saludo a la tia miguelona

mIkE dijo...

Ka!: Agrio... limón.

Fernando: El miedo debemos conservarlo sólo como mecanismo de defensa... pero no podemos vivir con miedo... No puedes andar por la vida cargando un arma, eso solo engruesa las cifras de violencia en este jodido hermoso país. Con el tiempo superaras esa inseguridad, y puedes contribuir a ello con un pequeño cambio de actitud (o prozac)... Aqui estamos, no hay porque.

Homo: Somos cautivos cuando condicionamos nuestra propia libertad mi querido amigo, recuerdalo siempre. Un abrazo (No de oso, esos los reservo para Klept0).

kleptØ dijo...

Aquí vengo reclamando mi abrazo de oso (lo 1º es lo 1º), jajajajajaja... "¬"

Me ha encantado lo complejo de la situación de ella y la simplicidad en el concepto numérico de él. ¿Cuántas veces no nos pasa lo mismo con un trabajo, una relación, una amistad, un lugar?

Si pudiéramos reducirlo todo a números a matemáticas simples, tal vez por un momento lo veríamos todo en números positivos y dejaríamos de restarnos tiempo.
Ö_Ö

mIkE dijo...

Klept0: BINGO! Por supuesto que es usted merecedora del más fuerte abrazo de oso nunca antes dado!!!