lunes, noviembre 13, 2006

A suicidal way of love (A gay story)



- 1 -

Una nevada tarde de diciembre, en el interior de un apartamento, sobre el lujoso sillón reposaban; agotados tras la intensa faena dos hombres jóvenes quienes intercambiaban amorosas miradas de complicidad.

Agustín, rubio, ojos azules, delgado con un cuerpo delineado por el yoga, sus labios delgados y rozados dibujaban una sutil sonrisa mientras sus ojos no perdían detalle del torso vigoroso de su objeto de deseo, Ignacio, quien descansaba apoyado en su regazo.

Ignacio, un par de años más joven, moreno asiduo al gimnasio, había encontrado en Agustín más que a su amante, al amigo solicito que le apoyaba sin reparo en sus proyectos destinados al fracaso. Derrota tras derrota, Agustín estaba ahí, consolando, dando aliento y entregándose a él incondicionalmente.

Pero la voluntad de Ignacio se quebraba, sus impulsos se hundía y esa energía que le caracterizaba estaba acabada. Lo único que lo mantenía con un aliento vital era Agustín.
Agustín, por su lado, notaba en el triste semblante de su compañero que algo estaba mal, y esa tarde, mientras acariciaba el cabello rizado de su amado con la mano derecha y con la izquierda recorría el fuerte abdomen moreno, decidió confrontar aquella tristeza.

- Ignacio ¿Qué tienes? ¿Algo anda mal?
- No, no es nada pequeño, simplemente estoy un poco en la depre, ya pasará.
- No me gusta verte así. Estas ausente, triste... siento una impotencia terrible de no poder ayudarte.

Ignacio se incorpora y coloca sus fuertes manos al costado del rostro de Agustín, con una delicadeza inimaginable en un sujeto tan fornido, besa suavemente los labios de Agustín un instante. Se sienta a su lado, lo rodea con sus brazos por la cintura y apoya su rostro sobre el blanco pecho.

- Agustín, tu eres mi apoyo, eres la única persona que me escucha, que me anima, eres la única persona que confía en mi y el único con quien quiero estar. No hagas caso de mi tristeza hoy, es simplemente que me siento un tanto derrotado, eso es todo.
- Pero, ¿Por qué?, vamos que ya vendrá algo mejor para ti... Si el proyecto pasado falló, ni modo, ya pensaremos en algo... Pero ¿Por qué lloras?
- ...
- Ignacio, por favor, mírame...

Ignacio se aparta de él, sentado en aquel sillón esconde su rostro entre sus propios brazos.

Agustín se levanta, ajusta la calefacción, camina a su alcoba de donde extrae un cobertor a cuadros estilo escocés, con el cual cubre la desnudez de su amado, lo abrazo, pero Ignacio sigue ahí ensimismado, llorando sin causa aparente. Agustín comienza a perder su calma habitual. Toma un cigarrillo de la cajetilla que esta sobre la mesa de centro, lo enciende. Camina de un lado a otro de la habitación, buscando una forma de entender lo que ocurre.

- Agustín, disculpa. Mira... no sé que me pasa, no es la primera vez, simplemente a veces siento que soy un completo inútil, y si no fuera por ti, yo ya... ya no estuviera aquí.
- ¡No digas estupideces!
- Es verdad, sin ti mi vida sería una basura, pero desde que estas conmigo las cosas están mejor. Pero a veces, también pienso, si no seré un lastre para ti, si yo no estoy consumiendo tu tiempo entre mis fracaso...
- Cállate, no digas eso, sabes que estoy contigo porque te quiero... deja de preocuparte por lo material... disfrutemos nuestro tiempo juntos...
- Es que no puedo seguir viéndote así, como el que resuelve mis problemas... incluso los monetarios...
- ¡Pero que insolente te pones!

Ignacio se incorpora, hace a un lado el cobertor, va hacia donde esta Agustín, quien le ha dado la espalda, lo abraza por la cintura, reposa su rostro en el hombro de su compañero.

- No quiero perderte nunca Agustín, nunca... pero tampoco quiero sentirme tan vacío.
- No sabes como me duele Ignacio cada lagrima que derramas, ver que no confías en ti... me aterra pensar que puedo perderte por tu inseguridad. Creo que te amo Ignacio, tampoco quisiera perderte, pero eres libre de hacer lo que te plazca.
- En días como hoy solo quisiera morirme... tomar un cuchillo y cortarme las venas... lo único que me detiene eres tu pequeño, eres tú – Lo abraza con más fuerza y oprime más su cuerpo contra el de Agustín – No sabes cuantas veces he querido dispararme en la sien o tomar un puñado de pastillas, pero no, apareciste tú pequeño, y deje de pensar en aquello.... gracias a ti pequeño – Lo toma por el cabello y gira violentamente el rostro de Agustín para besarlo salvaje y apasionadamente – Te necesito...
- Ven...- Agustín conduce a Ignacio a su alcoba, se recuestan en la enorme cama King Size. Entre besos y caricias caen en un profundo sueño.

- 2 -

Es de día cuando Agustín se despierta, va al baño, se ducha, se viste despacio mientras contempla el cuerpo perfecto que reposa en su cama... toma la gabardina de piel roja que compro en una escapada a Madrid en un Zara. No quiere dejar de mirar la espalda finamente trazada de Ignacio. No se cansa de ver su piel morena. Por impulso se acerca a él, acaricia su costado, besa su mejilla y le susurra al oído: - Vuelvo en seguida-.

Agustín abandona el edificio de apartamentos en dirección al antiguo delicatessen que esta un par de cuadras de su casa, no le ve objeto sacar su potente Saab 9-3 para un recorrido tan breve... sólo comprará un par de tintos de rioja, jamón serrano y queso de cabra, quizás un par de piezas de pan de ajo. Es una mañana de domingo, así que él e Ignacio irán a la plaza comercial, desayunaran cualquier cosa y Agustín comprará el DVD que le da vueltas por la cabeza... y por la tarde disfrutaran de la peli con una copa de vino y tapas...

- 3 –

Una corazonada, un mal presentimiento. Ignacio brinca de la cama, sabe su pequeño, su amor, ha salido, siente una opresión en el pecho. Se asoma por la ventana de la alcoba que tiene vista a la calle. Lo ve cargando un par de bolsas del delicatessen, abrigado por su gabardina roja. La serenidad regresa a Ignacio al verlo saludar desde la esquina. Agustín voltea a un lado y al otro antes de cruzar, una vez que se siente seguro se anima a cruzar la calle. Ignacio no pierde detalle.

Agustín no ha dado diez pasos cuando de la nada aparece a toda velocidad una Porsche Cayenne blanca, que no se detiene después de impactar al peatón que cruzaba con calma la calle.

Desde la ventana, desnudo e impotente, Ignacio deja fluir una lagrima. No sabe que hacer. El teléfono esta en el buró, al lado de la cama, pero el no puede dejar de contemplar absorto a Agustín, tendido en la calle en un charco de su propia sangre. Y en lo único que puede pensar Ignacio es que desearía ser el quien ocupará el lugar de Agustín.
- 4 -

Es un hecho, en los día nevados, la visibilidad disminuye...
Ilustración:
Untitled (Crouching Nude on Rail).
Francis Bacon 1952

8 comentarios:

Anónimo dijo...

pues...la trama es muy bonita...si no fuese por el hecho de que son dos..."hombres", pero si...muy monita, te hace perderte un tiempo...a que se debio tu ispiracion?
jajaja}
nos vemos despues

ByE

BRENDITA GLZ

ilne dijo...

Muy acertado el cuadro de bacon, (pintor que me gusta mucho)
Aunque quisiéramos alcanzar la plenitud en nuestra vida, no depende solo de nosotros
deberíamos disfrutar mas el momento y dejar a un lado los miedos, sobre todo en el amor.
CARPE DIEM!!!!
Me ha gustado tu relato.

klept0 dijo...

¡Lo has hecho!

Me ha encantado cómo lo has descrito todo, y las inquietudes de ambos, hasta el desenlace.

Sublime, fantástico, lo has bordado. Un abrazo vamp bro', ¨¬¨

ñ_ñ

20Th Century Boy dijo...

Exijo ver la version en el cine.

ka! dijo...

ya sabes que yo viviré paras siempre Gordo! jajaja..

Muy bueno...aunque el personaje del wey clavado me recordó mucho a uno de mis colaboradores...creo q ese tipo de gente a veces me exaspera..

Aplicaría el como tu dices: no tengo tiempo para cargar emocionalmente tus penas..

bites!

soleil dijo...

Me gusta tu blog, un abrazo bloguero desde Miami a mexico

La TiA mIgUeLOnA dijo...

Brenda: Como te comente en tu changarro, me encantó tu comentario, dado que eres tú, los principios en los que crees y muy a pesar de ello, disfritaste la lectura.

Ilne: Agradesco tu comentario. Bacon no es un pintor del que tenga muchas referencias, pero hojeando la revista "Art in America" vi ese cuadro y debo admitir que fue en buena medida inspiración para el relato.

Klept0: Sonrojado agracesco tus palabras Vamp Sista.

20th Century Boy: Ang Lee se comunicó conmigo para armar el guion de la pelicula, pero como "Brokeback Mountain" me dio tanta hueva, espero contactarme pronto con Almodovar...(Ok, no más mota). Como siempre un placer tenerlo en el divan.

Ka!: Sí, esos weyes clavados dan pena ajena... Lo mejor es mandarlos derechito a la oficina de a lado..

Soleil: Gracias por su visita, este diván es suyo.

El Homo Rodans dijo...

aunque ya tiene muchos días empolvando su relato, me llama la atención el estilo de vida homosexual del que habla, ese contexto de banalidad en el que el amor florece y muere sin haber entendido del todo la naturaleza de las pasiones y del mismo amor. creo que las crisis existenciales son un leit motiv recurrente en la literatura, yo mismo he recurrido a ella. ante todo se agradece haber evitado el happy end. ¿será que esta eterna nostalgia de nuestra generación no muere?